Solo pretendo ser un mediador

mediador entre una obra y su reflejo,

espejo para quien la toma .

Y a partir de esta relación

yo desaparezco

pues no tiene sentido

que el artista este presente.

La obra no me pertenece,

solo le pertenece a quien la ama,

pues es solo un llamado,

un match,

un efecto.

 

El arte es algo no complicado,

que como las cartas del tarot

habla de la persona que resuena en él.